
En los páramos frígidos de Rasganorte, la última batalla contra el despiadado Rey Exánime terminó en una victoria para los defensores de Azeroth. En cuanto llegaron a su tierra natal, los veteranos del conflicto implacable contra la Plaga recibieron muchas alabanzas por sus valientes sacrificios, mientras que los muertos honrados fueron lamentados. Aunque la esperanza creció de nuevo tras la derrota del Rey Exánime, los líderes de la Horda y Alianza están en busca de pistas sobre el estado problemático del mundo, sin embargo, nada los podía preparar para lo que les esperaba.